Dicen que del amor al odio hay solo un paso y estoy totalmente de acuerdo con esto. En mi opinión tanto el amor como el odio son sentimientos demasiado fuertes, nos quitan demasiada energía y, si no sabemos tener un equilibrio entre lo que sentimos y el resto de las cosas en nuestra vida, pueden llegar a consumirnos.
Puedo decir que he llegado a amar con todo mi corazón aunque todavía no se si es algo que lamento o que me hace sentir afortunada, pero es un sentimiento que conozco muy bien, sin embargo así como amé también llegue a odiar, se que suena horrible pero es la verdad. La misma persona que un día me hizo sentir la mujer mas afortunada, que me trataba como si fuera tan delicada como una muñeca de porcelana, que con cualquier cosa puede romperse en mil pedacitos, fue la misma que terminó dejándome caer, la que vio como tocaba fondo y lo que quedaba después del impacto eran pedacitos de lo que alguna vez fue su muñeca mas preciada.
¿Qué haces cuando sientes que no te queda nada? ¿Qué haces cuando te das cuenta de que la persona que pensaste que nunca te fallaría y siempre te cuidaría, te decepciona?
Con toda la seguridad del mundo puedo decir, no odien. El odio te consume, te desgasta y, si lo piensas bien, esa persona no merece que te desgastes de esa forma. Es cierto que conozco el amor y también, por un momento, pude experimentar el odio, pero desconocía el orgullo. Nunca he sido una persona orgullosa (opinión que al salir de mi misma pueden pensar que es subjetiva, pero puedo asegurarles que estoy clara de mis defectos y mis virtudes y el orgullo no era parte de mi en ese entonces), no me gusta ni le veo el punto a estar peleado con una persona a la que quieres, prefiero pedir perdón yo, hasta cuando no es mi culpa, solo para terminar con las peleas. Lo cierto es que conocí lo que es orgullo el día que decidí que no iba a odiar a el que una vez fue "el amor de mi vida", llegue a la conclusión de que no se merecía que me desgastara, amargara, ni consumiera de esa forma; no después de todo el daño que me había hecho. Decidí que lo mejor que puedo hacer es ignorarlo y pretender que nunca me importo lo suficiente como para lastimarme para así no demostrar el daño que me hizo.
Sin embargo, y a pesar de todo, estoy agradecida por lo que aprendí. De ahora en adelante no me lanzaré de cabeza en una relación sino que todo sera poco a poco, volvere a amar pero siempre con precaución y, por encima de todas las cosas, nunca volvere a odiar.
Ese dolor es algo con lo que aprendi a vivir, una cicatriz que siempre estara ahi para recordarme lo que paso. Sigo con mi vida aprovechando cada momento al máximo, segura de que cuando mire hacia atrás no me arrepentiré de nada de lo que estoy haciendo. Para las personas estoy bien, sigo siendo la misma niña que era antes de que todo el dolor llegara, pero si miran bien de cerca y se fijan en los detalles, verán las grietas remendadas de lo que una vez fue, una muñeca de porcelana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario